CRÓNICA DE UNA PANDEMIA ANUNCIADA

May 18, 2020Pandemic Travel

The future of travelling. Not so bright anymore?

Wanderlust. Globetrotter. Fernweh. Solivagant. Safarnama – these and many such words elucidate just one thing. TRAVELLING. How long till we hear the echo of these words in our ears again? As the world comes to a standstill in the wake of Coronavirus, the tourism...

CRÓNICA DE UNA PANDEMIA ANUNCIADA

Llegaba diciembre del 2018, las familias preparaban sus mejores banquetes y atuendos para las festividades que se asomaban; el término de un año se acercaba con el tik tok del reloj marcaba el 31 de diciembre y todos se alistaban para abrazar -quizá por última vez- y...

How To Stay Fit While Traveling

The generalized stereotype of travelers and backpackers that stay at hostels tend to enjoy the pub crawls, the late night munchies and all the cultural foods they can get their hands on. While all those activities are wonderful and very necessary, they are not...

CRÓNICA DE UNA PANDEMIA ANUNCIADA

May 18, 2020Pandemic Travel

Llegaba diciembre del 2018, las familias preparaban sus mejores banquetes y atuendos para las festividades que se asomaban; el término de un año se acercaba con el tik tok del reloj marcaba el 31 de diciembre y todos se alistaban para abrazar -quizá por última vez- y celebrar el comienzo de un nuevo año. Unos más temprano que otros en donde aún el ocaso no anunciaba el 2020. Cada país con su modo de celebración recibían con gozo y esperanza declarando un año bueno y próspero; pero como muchos de los sucesos que ocurren en nuestra vida, todo es totalmente impredecible. El ser humano se afana haciendo planes escritos y de vida que en un chasquido pueden cambiar el rumbo de su existencia.

Nadie, absolutamente nadie, veía aproximarse una crisis global que terminaría poniéndonos en cuarentena física, social y emocionalmente a todos. Unos recibían las noticias desde casa con sus familiares, otros en sus ocupados quehaceres y mientras otros a miles de kilómetros de casa, esperaban tomar una decisión que los devolviera a su lugar de origen, o quedarse en el “hogar” que los acogió. Días de desesperación e incertidumbre llegaron, decisiones inmediatas que tomar y pensamientos de un futuro incierto embargaron nuestra mente. El encierro había pasado de ser una opción a una obligación para cuidar de tí y de los tuyos. Ya nada tenía sentido.

Bares, restaurantes, locales comerciales, y todo aquello que nos permita encontrarnos con los nuestros, nuestra alma gemela, nuestros amigos había sido declarado totalmente prohibido frecuentar mientras la cuarentena dure. Los abrazos y los besos se volvieron muy peligrosos y la mayor fuente de contagio de “un virus invisible” que fue capaz de cambiar el curso de nuestra vida en tan solo días.

Pérdidas humanas, corazones quebrantados, dolor, frustración y angustia pintan el panorama por un lado; mientras que por el otro, hay una eliminación de todo lo nocivo que estaba haciendo de nuestra existencia lo más común y abrió nuestros ojos a valorar el tiempo con la familia; la soledad que nos lleva reflexionar el propósito que tenemos en el mundo- aunque también revele los fantasmas que llevamos dentro- las tareas y trabajos pospuestos por el “no tengo tiempo”, estamos aprendiendo a revivir sueños en el que dejamos de creer y sobre todo se está forjando en todos la “Resiliencia” para sobrellevar los tiempos que nos tocan vivir. La creatividad y nuestra capacidad de sobrevivencia también ha e raíces en nosotros y por ellos volveremos más fuertes y con ideas increíbles que en tiempos de agitación no hubiésemos podido lograr.

Estamos aprendiendo a estar en silencio. Allí, donde nos da miedo permanecer. Estamos aprendiendo a valorar lo eterno y verdaderamente importante, dejando de lado lo efímero y superficial que el mundo nos empuja a ser. Y si sobrevivimos, que sea con la mejor versión de cada uno de nosotros.

No estamos en el mismo barco, pero si estamos en el mismo mar, unos en yate, otros en lancha, otros en salvavidas y otros nadando con todas sus fuerzas

– cita una de las frases más circuladas que nos mueve a la empatía en medio de un mundo que atraviesa una tormenta.

Acá desde mi barca, en una isla llamada Iquitos, ubicada en el Perú, he conseguido entender que los tiempos de crisis nos pueden destruir o hacer crecer más fuertes, más arriesgados, más capaces de enfrentarnos a las circunstancias que vengan en adelante. Nadie anunció que el 2020 se llamaría “coronavirus”, pero yo elijo que nombre ponerle a mis días en el encierro y cuando vuelva a ser libre podré nombrarlo, como resultado de todo lo que aprendí mientras navegaba en el mar de una pandemia junto contigo, junto con todos.